Todo el mundo conocemos alguien (o quizá eres tú mismo) a quien no le hace mucha gracia tener que coger un avión/avioneta o que directamente, tiene pánico a volar. El sudor frío, las taquicardias y la dificultad para respirar se apoderan de las personas que sufren este miedo, la aerofobia; una de las fobias más comunes y más extendidas. Según datos de la Organización de Aviación Civil Internacional uno de cada seis pasajeros de todo el mundo tiene miedo a volar.

Pero, ¿cómo podemos combatir estas sensaciones que nos agobian y no nos dejan viajar tranquilos? ¡Vamos a descubrirlo!


Tener mucha información

La desinformación es uno de los causantes del pánico a volar en avión.

En nuestro caso, el instructor que os llevará a hacer la iniciación al vuelo, os explicará cada paso que se hará y el funcionamiento de todas las maniobras (despegue, quiere, aterrizaje), como funcionan los motores… (¡todo aquello que queráis saber, sólo le tenéis que preguntar!).

Según explican los psicólogos, tener información es muy positivo porque se impone el pensamiento positivista sobre la situación y sentimos que la tenemos mucho más controlada. Es decir, nos aporta seguridad.

Los aviones pueden volar sin motor.

Parece imposible, ¿verdad? Pero es así.

En el supuesto caso de que hubiera una parada del motor, la avioneta planearía. Hemos visto demasiadas películas de acción en las que se enciende el motor del avión y cae en picado, pero ya os decimos que no es nada más que eso, una película.

Las alas del ultraligero hacen que se quede suspendido al aire y que vaya bajando poco a poco, planeando. Durante este recorrido, el piloto puede avistar un campo alternativo para llevar a cabo el aterrizaje, maniobrar hacia aquella dirección y poco a poco ir bajando. Además, en Lleida tenemos muchos campos de trigo y de alfalfa que son perfectas si se tuviera que hacer una maniobra de emergencia.

Está considerado el transporte más seguro.

Hay más de 100.000 vuelos diarios y una tasa de accidentabilidad del 0,37%. Que es lo mismo que decir que hay un accidente por cada 2,7 millones de vuelos.

Se ha calculado por probabilidades que un pasajero tendría que coger 3,1 millones de vuelos para sufrir un accidente aéreo, es decir, volando todos los días tendría que vivir 8.500 años (que, de momento, no es el caso 😛) para poder llegar a esta cifra.

 

Si tenemos miedo a volar nos tenemos que plantear una cuestión muy simple: cada día viajamos muchas veces en coche, cada día hay accidentes de tráfico y esto no nos hace tener miedo a subir en él. ¿Por qué no tenemos miedo? Pues porque tenemos mucha información sobre el funcionamiento del coche, lo hemos hecho toda la vida y sentimos que tenemos la situación controlada y por lo tanto, sentimos seguridad.

Haciendo la misma reflexión, con los aviones tendría que pasar lo mismo si preguntamos, nos informamos y sobre todo, si confiamos en el instructor, que lleva muchas horas de vuelo a sus espaldas y podríamos decir que está más por las nubes que por tierra.

 

Y para acabar… ¡No olvidéis que el miedo a volar se pierde volando!

Así que… ¿Harás el primer paso?

606 45 30 01 – Jimmy Capell (Instructor de vuelo)