Dicen que siempre hay una primera vez para todo y que nunca se olvida: el primer beso, el primer día en la universidad, colegio o instituto, la primera vez que coges el coche después de aprobar el examen o, como en este caso, la primera vez que subes a una avioneta y… ¡LA PILOTAS!


Hoy, os escribe la Marta, una chica de 22 años y de
Els Alamús, parte del equipo de la agencia de comunicación de Red Flavors. ¿Por qué escribo yo? Por dos razones:

Antes que nada, creo que una imagen vale más que mil palabras y por eso os traigo un vídeo sobre mi experiencia con un ultraligero, haciendo el vuelo de 30 minutos de duración y con uno de los mejores instructores, Jimmy. En segundo lugar, y no menos importante, porque después de la imagen van las palabras y yo soy de estas que creen que mil palabras también sustituyen a una imagen. 😉

 

 

Llego a las instalaciones del Aeroclub nerviosa, con las mariposas en el estómago; con las emociones a flor de piel porque subiré por primera vez a la parte delantera de un avión y volaré como un pájaro. Para empezar, Jimmy me enseña cómo subir a la avioneta: primero un pie, después la cabeza… y ale, ¡ya  estás! Él también sube y nos abrochamos el cinturón, mientras me va explicando qué razón de existir tienen todos aquellos botones que veo y no sé descifrar. Ponemos en marcha el motor y empezamos a rodar por la pista de despegue. Eso sí, antes de elevarnos comprobamos que todos los marcadores sean correctos y poco a poco, nos disponemos a dejar el suelo atrás.

Cuando ya hemos cogido suficiente altura, Jimmy gira la avioneta y ponemos dirección Els Alamús, mi pueblo (que pertenece al Segrià, pero delimita con el Pla d’Urgell), para poder verlo desde el aire.

Mirándolo y viendo todas las calles y callejones donde he crecido, compruebo que es más grande del que siempre me había parecido. Junto con Jimmy, comentamos varias veces que “todo parece una maqueta y no existe el caos”. Es una sensación impresionante ver como todo fluye, como todo se mueve en su pacífica y amplia armonía y parece que el reloj se haya parado por unos segundos.

Después de dar una vuelta por ‘los aires’ del Segrià, volvemos al Pla d’Urgell y vamos dirección al Estanque de Ivars y Vila-sana, un lugar lleno de fauna, flora y agua, mucha agua. Las lluvias de este mes de mayo nos hacen disfrutar de un paraje natural en su máximo esplendor en esta época del año. Seguimos hacia Bellpuig, con Marta ‘al mando’ del ultraligero, para ver cómo se dibuja la silueta del Circuito de Motocros y seguimos dirección a uno de los lugares con más historia de nuestras tierras: la fortaleza de los Vilars de Arbeca. Damos una vuelta por encima de estas preciadas ruinas y regresamos hacia la Escola de Vol La Serra, para dar fin a esta iniciación al vuelo y volver a tener los pies en el suelo (en el sentido literal y metafórico).

Gracias Jimmy por haberme hecho vivir y sentir tu pasión por volar, por surcar en los aires y hacerlo pasar de maravilla a los que te acompañan.

El mío, fue una iniciación al vuelo de 30 minutos de duración por el Pla d’Urgell y cercanías, pero también cuentan con uno de 40 minutos, que va hasta el Valle de Àger y otro de 60 minutos, el más completo, que pasa por Lleida y recorre todo el Valle de Àger y Desfiladero de Mont-rebei.

Una magnífica experiencia, que recomiendo a todos quienes me podáis leer que no dudéis en ir a volar con la Escola de Vol La Serra.